En las alas de un poema

En las alas de un poema

Al final la poesía es el resultado del poeta con todo lo que su alma ofrece.

                                                                                                      Nancy Santiago Toro

 

 

 

En las alas de un poema

 

 

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Tengo las alas de un poema

sin programa, casi quietas

y sin cancelar el siguiente vuelo

por otra lira con llegada simple,

hasta el trayecto sensorial del cuerpo

que busca el encanto de las cosas,

que se arraciman intangibles

al umbral del pensamiento

y con el mismo ciclo de la tierra,

cuando alumbran, apagan, giran, siguen

el curso de la ordenada naturaleza

con su pulso glauco de jardines.

 

 

Tengo la mirada vacía, quizá hinchada

de azules frenando en espesuras verdes,

exprimiendo un mar en pequeñas gotas,

mientras brota todo lo que el sentir ofrece

al recrear el regreso de la flora y fauna

en el paisaje de algún capítulo,

que sin huída quedó entre las sienes.

Con el color de la flor marchita,

con mucho más de la aurora breve,

pero más de la encaramada golondrina

que ya en el aire no supo detenerse,

llevándose esa parte de adentro

que en cautiverio vuela urgente.

Para enunciar la herencia del dolor

que avanza o la alegría perdida

que se va y no vuelve

o un corazón con su ofrenda en rojo,

porque sé que entero me acontece,

mientras su estructura en el mañana

es un medio hacer que la visión persiste,

la que a veces cuelga en la voluntaria

estampa alicaída de algún relieve,

y con la repetida decoración de arena

que a la vista acude por costumbre.

Con el instante del temple,

el silencio en blanco

y la emoción del gesto que vierte

el amor que rueda por mis manos

con lo profundo, aunque sea hoja seca

al caer en la llaneza del verso dulce,

si robo el aliento de una primavera

o el rumor inquieto de los bosques

o la esencia de una mañana fresca

que se impregna de yerba en una cumbre,

si es que no arrastra la oscuridad espesa

y captura la marcha de la sombría nube,

con los ojos, con su estela negra

y derramo la tormenta de su entonces.

 

 

Tengo los sentimientos gestando ideas:

lloran, danzan, mueren, viven.

Impulsan un contenido de vivencias

en la creativa corriente de la sangre

y van susurrando la vasta jungla

dentro del páramo del nombre,

lo demás, es solo aventura del latido,

por este hoy diminuto entre ayeres,

expresando algo del mundo íntimo

que las venas mantiene a flote,

tal vez para que en otro día,

en otra altura y en otro ser

descienda levemente en los sentidos,

y aunque la percepción del tacto

con mi vida nunca sea suficiente

en el desnudo de la lectura abierta

que de mí arranca lo que escribo.

 

 

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