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Eco de Pasión (Soneto)

 

 

 

 

Eco de Pasión

 

 

 

 

En las caricias se propaga el eco

de la piel que se rinde entre las manos,

cobra fuerza en los dedos, que cercanos,

obran el tacto del ardor que enchueco

 

con tal intensidad que en brío peco

de placer cuando brotan los foranos

roces del erotismo, ergo paganos

hasta la amenidad del fluido leco.

 

Alzándose con la excitación desnuda

que al soplo de la llama se completa

en quietud de jadeos y calores.

 

Verbo gentil de anexidad forzuda,

insistiendo el abrazo que sujeta

el amor de las huellas interiores.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El eco de tu luz

El eco de tu luz

 

 

El eco de tu luz

(Soneto)

 

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El eco de tu luz me llega tibio.

Diestro, con aptitud de una mañana

y adentra con aviso de campana

hasta la voz del léxico que entibio.

 

Percibo su costumbre sin declivio,

su sueño caminante, su jarana

y su ancho mediodía que engalana

su gesto de calor, de paz, de alivio.

 

Ardiendo sin cesar un sol tangible

con altitud de cielo saludando,

con esa intensidad sin duda amando

 

desde un entonces tuyo hasta mi ser,

que se repite con placer visible

como el día que vuelve a suceder.

 

 

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Me tienes

Me tienes

 

 

Me tienes

 

 

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Me tienes tan cerca de ese todo

en curso al que tú y yo llamamos vida;

paralela y en la rueda de tus ojos

cual inquilina en el vaivén de tus retinas.

Próxima…

como el calor encaramado

en el azul abierto de tus días

al compartir la certeza del paisaje

por las tantas superficies conocidas,

a las que volvemos en alharacas de añoranza

cuando las huellas surgen de puntillas.

 

Me tienes… tan contigua

como parte del paréntesis

que encierra la historia de este rastro,

cada vez que otro entonces nace

y se aproxima con gesto

de sentimiento enamorado.

Y moldea el presente de las cosas

desde la estación primera del hallazgo.

 

Tan en ti como piel sobre tus huesos

que el tiempo pareciera haber juntado,

cuyo complemento inexpugnable

es enlace, es compañía que trabaja el paso.

Pues yo al igual te tengo

en este seguir colgante del espacio

que nos entrelaza sin medida

al vicio del encuentro voluntario,

donde ampliamos galanterías

desde los crecientes rojos de esta tierra

hasta la flamante luna del noviazgo.

 

 

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Simplemente amor

Simplemente amor

 

 

Simplemente amor

 

 

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Quisiera unos versos en desorden,

con las imágenes del silencio explícito,

incorporarlos, aquende, al desnudo tuyo

como pequeñas plumas flotantes,

internando en tu cuerpo de imprevisto.

Y que seas tú quien los ordenes

los amarres a tu mente, al corazón,

y carne…, en curso los vistas

con la vida de tus ojos y sonidos.

Que a través de ellos recibas

lo tanto que dan las emociones

en festival de vueltas

afibladas a las ideas

y como si se unieran al crepúsculo

que a diario cae, deslizaran

este día y tantas veces, por tu piel

en movimiento artístico,

con la intensidad del mundo

en la fricción de cada letra,

luego entonces, sientas el estrépito

complaciente nunca dado de un suspiro.

Quisiera para ti… unos cuantos versos,

con lo más delicado del idioma

en un mensaje innovador jamás leido,

envolver su ideario en mis temblores

para estremecerte conceptual,

por ti y en ti,

mientras paseas por mi obra

cual si fuera nuestra gran ciudad o plaza

al ir por cada línea en horizontal camino.

Quisiera versos de aire, de mar y luna,

auténticos, de perfiles nunca vistos,

desde mi ser arrimando a tu mirada

en versión original de lo ya escrito.

Que sea tu parpadeo sin fin sobre mi alma,

mientras vives la ponencia de sentidos,

rozas el latido que meció en mis manos

guiadas por el lucimiento de tu espíritu,

y leas la presencia de mi amor

de este a oeste, mas lo entiendas

simplemente como jamás haya existido.

 

 

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La mirada

 

La mirada

 

 

 

 

La mirada

 

 

 

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Tanto por decir con la mirada,

con su movimiento inaudible en tanto ajeno,

con su silencio que expresa de otro modo

al corazón tan oíble en sus espejos.

Cuánto habla al colorido suspendido

si exclama directamente su embeleso

y cuánto sugiere con la seducción

sin las palabras

al declarar con tembloroso parpadeo

el tacto primero que propone

su enlazado brillo con los sueños.

Cuánto dice si el peligro tropieza

en sus pupilas, o si es la furia

su mortal arma en pleno vuelo

hasta el medio de los ojos combatientes

que la sostienen, sin intermediarios

en contudente duelo.

Cuánto expresa si tiene total desgana…

y resbala sin callar el desacuerdo

o si revela la mezquina indiferencia,

y oyes el balazo de un adiós adentro.

Cuánto dice y cuánto escucha la mirada

si con lágrimas traduce el sentimiento.

Cuánto diálogo posible con la luz del alma

si con otra se golpea…

y viajeras van mojando el universo.

 

 

 

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Diálogo de besos





Diálogo de besos

 

 

 

Diálogo de besos

 

 

 

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Me detengo en tu mirada, me dominas

y enroscada en tus pupilas reconozco

que invitas a un paseo por la vida

al conducirme hasta el fondo de tus ojos.

A la vista, un intercambio de deseos

con flamígera bienvenida, tiemblan,

prosiguen, queman la saliva del silencio,

encienden las palabras más secretas

y el pulso de la voz y el pensamiento

estrenan el aire con vocación inquieta,

haciendo de mi vida su guarida

con modalidad de caricias nuevas.

 

Desatamos calores de las manos,

tan ágiles sincronizando esencias

al extender un ovillo de emociones

que obran desde los pies a la cabeza,

para alcanzar las venas con regocijo

y de continuo al corazón dar ofrenda,

mientras el tiempo exacto pasa tibio

por ti, por mí, por el cauce de una escena,

donde confluyen abrazos que no tardan

las caricias codiciadas por las huellas

y la amalgama de sentidos sin equilibrio

con el diálogo de besos que no espera

a plasmar húmedas ideas por el cuerpo

 con el ciclo de las olas, una y otra vez.

 

 

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A veces te encuentro

A veces te encuentro

 

A veces te encuentro

 

 

 

 

A veces te encuentro,

en el núcleo de la historia,

propulsando alas de recuerdos en agonía

hacia el perfil impasible del tiempo,

al ver que exhala la minúscula fragancia

de los sueños de viento en retirada.

O en la frontera del olvido, detenido,

ante su reclamo de seguir,

batallando pasado contra futuro,

ante ese paso que cruzaría el final

de una ruta que no vuelve a nacer.

 

 

A veces te encuentro,

viandante en el raíl del sentimiento,

buscando el rastro de los latidos

en las huellas secas de la sangre,

tras alguna partícula de amor

que se aferre como raíz a la vida,

para ser rescatada

como última esperanza.

 

 

A veces te encuentro,

tendido en paisajes de ausencias,

sobre las sombras de la distancia

y retrocediendo los calendarios

que cargan las visiones de la mirada,

para tratar de restaurar el ayer

como si pudieras reventar sus luces,

absorber extáticos silencios,

gestar rosas y aquellas gotas de rocío,

solo para colocarlas en mis ojos

y a través de ellas rodar y existir.

A veces te encuentro…

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Todo mi cuerpo te revela

 

 

 

Todo mi cuerpo te revela

 


 

 

Si te dijera que te dejé de amar,

Dios sabría que estoy pecando,

al hallar mi rostro en su mirar,

por mis ojos quedaría delatado.

 

Y si su mirada esquivara

para no levantar sospecha,

sería mi boca la que confesara

que de falsedad estoy hecha,

 

pues si articular palabra pudiera

delante de su presencia,

al susurrar tu nombre decidiera

cual fuera mi sentencia.

 

Pero si enmudecida quedara

para no ser descubierta,

sería mi corazón quien hablara,

dejando mi desdicha expuesta.


Y aún si el corazón me arrancase

para que no percibiera mi tristeza,

sería mi alma la que mostrase

con mi muerte mi vergüenza.


Si dejara que mis manos tomara

para que yo sus pasos siguiera,

las marcas de tu vida hallara

en ellas aunque no quisiera.

 

Y si aún mis pies al seguirlo

intentaran borrar tus huellas,

nunca podría confundirlo

pues tu silueta se reflejaría en ellas.

 

Como ves no puedo mentir,

todo mi cuerpo te revela.

Tu amor es la razón de mi existir,

y será hasta la muerte mi condena.



 

 

 

 

 

 

 

 

 

Amigo y amor

 

 

 

Amigo y amor

 

 

Hay un cúmulo de alocadas ansiedades

exhaustas por el peso de un hombre.

Atrapadas en mis ilusas voluntades,

y a la merced rutinaria de su nombre.

 

Una espesa neblina cubre su mente;

un velo oscuro toma asiento en su mirada.

Tan cerca estoy como su aire y no presiente

que soy su amiga con el alma enamorada.

 

Sí, la amiga que él busca de repente

cuando hasta el sol es pura cachetada.

Compañeros de vida y aún no siente

que por él he sido hasta brisa anticipada.

 

Soy la que alienta la palabra indiferente

cuando su vida tambalea como hoja en rama.

Y soy la risa que en enérgica corriente

es mi beso que en su boca se derrama.

 

Él es el amor de todo mi universo.

Yo la marea azul del cielo en su mirada.

Él es mi sentimiento escrito en cada verso,

y yo la hoja escrita que quedará olvidada.

 

Un día seré la voz del otoño en su primavera

con sus largos caminos recorridos de veranos,

y a la vez él será en mí, la nieve pasajera

que rodará silente por mis entumecidas manos.

 

Y sin saber que lo amé una vida entera,

vivirá como río rodando en otros brazos,

y yo seré la amiga, la que antes era,

siempre el mar recogiendo sus pedazos.

 

 

Nancy Santiago Toro

 

 

 

 

 

 

 

 

Tu llamada

 

 

 

 

Tu llamada

 

 

Mis pasos cansados solían vagar

por valles oscuros de soledad.

Atrás quedaba mi santo hogar

y el mundo giraba con su frialdad.

 

Rodeaban a mi alma voces mezquinas

que con sus cándidos tonos hasta mi llegaban,

punzaban como las rosas con sus espinas

que entre su belleza se encontraban.

 

Mentiras y agravios hacían su entrada,

y más sola y triste mi alma se hallaba.

Vanidad perversa en las oscuras miradas

me tiraban al suelo y por encima pasaban.

 

Sólo tus manos abrieron el cielo;

llena de luz se abrió tu ventana,

me miraste amoroso, me levantaste del suelo,

y me tocó la dulzura que te engalana.

 

Me dijiste, “eres sólo una oveja perdida

que por un momento no escuchó mis palabras,

pero aquí está Tu Padre para sanar tus heridas,

y no dejaré que ya nadie las abra.”

 

“Entrégate a Mí, seré tu consuelo,

seré la verdad que tanto buscabas,

te llevaré en mis alas, y en nuestro vuelo,

olvidarás las penas que tanto llorabas.”

 

“Dame tus manos, Yo guiaré tus pasos,

te haré descansar, Yo soy tu morada.

Será tu amparo el calor de mis brazos

y guardaré por siempre tu salida y entrada.”

 

Alcé la vista, me perdí en tu mirada.

tu suave sonrisa se posó en mi alma.

Me tocó la fuerza de tu dócil llamada,

pues eres Jesús, quien de verdad me ama.

 

 

Nancy Santiago Toro

 

 

 

 

 
 
 

 

Soy

 

 

 

Soy

 

 

Soy un intento de mi alma desbocada
acurrucado en el impulso de tenerte.
Soy la sombra que se quedó en ti atrapada
esperando a que tu amor la liberte.

 

Soy crepúsculo arropado por tinieblas
intentando alumbrar tus veredas.
Soy el eco que enredado en la niebla
te gritó su amor sin que lo oyeras.

 

Soy la espuma juguetona de una ola,
chasquido breve que te bebió a hurtadillas,
y al entregarme súbita a tu arena sola
quedaron mis besos derramados en tus orillas.

 

Soy camino que alcanzó tu sendero,
deteniendo las huellas de mis pasos.
Soy las dos sílabas de un te quiero
que soñó ser susurro en tus brazos.

 

Soy la lágrima que brotó transparente
aferrada al dolor de mis latidos.
Soy la sangre helada que no siente
mis profundos riachuelos ya dormidos.

 

Soy la hoja de tu árbol, deshojada,
enredada en remolinos con mi suerte,
y me rompen los vientos y soy nada
en mi recorrido sinuoso hacia la muerte.

 

 

Nancy Santiago Toro

 

 

 

 

 
 
 

 

 

Volveré

 

 

 

Volveré

 

 

 

Volveré como las olas del profundo mar

a abrazar nuevamente tus formadas orillas

y tu ajeno a mi presencia, no sentirás llegar

el frescor de mi beso en tus mejillas.

Y como el sol poniente en el horizonte

volveré a seguir el rastro de tu luna llena

y con la quietud que se afirma el monte

esperaré por tu perdón o tu condena.

Volveré aunque no quieras rescatarme

de este abismo que ha de devorarme,

si tu desdén me empuja a la condena.

Porque sólo tú habrás de sujetarme

al perdón que hoy has de negarme,

por el amor que aún pasa por tus venas.

 

Nancy Santiago Toro