Posts Tagged ‘melancolía.’

Siempre habrá…

 

Siempre habrá

 

 

Siempre habrá…

 

 

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Siempre volverá un recuerdo

disimulando olvido, entre los dos lejano,

acortando distancia en algún momento

e invirtiendo el suplicio de la ausencia

al parpadear un tanto en pensamientos.

A su vez, habrá un diálogo en el espacio,

en silencio, sin conclusión, rondando

en la intimidad recóndita de los dedos,

huyendo quien sabe a alguna parte,

tan andariego como la voz,

pero encallando en el blanco de los ojos

y de algún modo repitiendo.

Asimismo, habrá dos presencias a la vez

como soldados en batallón

a mil millas de lo amado

en el refugio de la añoranza,

con el matiz del otoño en el invierno.

Se irán enrollando al tiritar

bajo el frente gélido de un adiós,

mas con la sangre en lucha

fabricarán algo del abrazo,

mientras incrementa el hielo.

A la vez los ojos escalarán alturas,

queriendo ser lagartos en busca de calor,

por los grises rincones del sendero,

aunque cerrados o despiertos solo esperen

la siguiente orden de la vida

con algo de tristeza en el mismo hueco.

 

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Llamadas

Llamadas

 

 

Llamadas

 

 

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Llamé en su pecho con un latido,

fue uno solo… tan discreto,

que pareció ser una hoja descolgada

anticipando el posterior invierno.

No hubo respuesta ni un suspiro

de segundos se oyó en el tiempo

y pensé, “será que duerme y la noche

lo ha atrapado en la red del sueño,

y va con la jornada de la distante aurora

que clarea esplendorosa en otro cielo.

Aún así, dijo mi pensar esperanzado

” por qué no tratar dos veces “

y con el trémulo del junco en el agua

le llamé ésta vez con mis sentidos,

todos acoplados y aún más fuerte.

Extrañamente, no escuché sonido,

solo un silencio de pétalos saludaba

con su perfil primoroso, abiertamente

y el aire que apenas se escuchaba

vivaracho entre su tersura,

y en ida y vuelta con las sombras

ociosas que ya se veían tras la gente.

Mas dije, ” y si llamo de nuevo,

y más profundo,

escuchará la intención de mi alma

entre mis labios con el palpable beso,

que formula el gemido que posee”.

Y hecho así, contestó el epicentro

de la tal indiferencia y aún rueda

arrastrando un zumbido infinito

de lado a lado, cuando pasa por mis sienes.

 

 

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La mirada

 

La mirada

 

 

 

 

La mirada

 

 

 

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Tanto por decir con la mirada,

con su movimiento inaudible en tanto ajeno,

con su silencio que expresa de otro modo

al corazón tan oíble en sus espejos.

Cuánto habla al colorido suspendido

si exclama directamente su embeleso

y cuánto sugiere con la seducción

sin las palabras

al declarar con tembloroso parpadeo

el tacto primero que propone

su enlazado brillo con los sueños.

Cuánto dice si el peligro tropieza

en sus pupilas, o si es la furia

su mortal arma en pleno vuelo

hasta el medio de los ojos combatientes

que la sostienen, sin intermediarios

en contudente duelo.

Cuánto expresa si tiene total desgana…

y resbala sin callar el desacuerdo

o si revela la mezquina indiferencia,

y oyes el balazo de un adiós adentro.

Cuánto dice y cuánto escucha la mirada

si con lágrimas traduce el sentimiento.

Cuánto diálogo posible con la luz del alma

si con otra se golpea…

y viajeras van mojando el universo.

 

 

 

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Lluvia

Lluvia

 

 

Lluvia

 

 

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Se acerca la lluvia a los cristales de a poco

con la intención de anunciarse en mis oídos

y trae consigo el ajetreado movimiento de los ríos

incompletos que a su fin avanzan presurosos.

Lluvia sin alarde nacida de las sombras,

hacia el polvorín sediento,

hacia el relieve del hastío,

para acoplarse sin silueta sobre las formas

al soltar las quebradizas gotas del gemido;

cristalina forma de expresar ausencias

si hasta mi cielo la arroja hacia el vacío.

Con su lamento intenta abrazarse a alguna vida,

pero hasta el vuelo de los pájaros pretende el nido,

alguna rama que sirva de guarida, la más cercana,

mientras ella derrama su mundo de caminos.

Desde aquí la observo,

desde mi interior la escucho,

lentamente se acrecienta por algún motivo

como si quisiera inundarlo todo,

alcanzar el más allá de las miradas,

tocar el nombre de las cosas,

si pudiera lo aún desconocido,

rozar aquello que ignora su humedad copiosa,

unirse a ese paisaje que solo adentro siento mío,

caer en su naturaleza y que la beba toda

y que absorba sin demora un pedazo del martirio,

el que lleva en su brevedad posible, aunque luego,

sea la tierra la que evapore para siempre su destino.

 

 

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Tristeza

 

 

 

Tristeza

 

 

La mañana se levanta en llanto

y en ríos de apatía y soledades

descansa su profundo y triste canto

sobre campos, páramos y ciudades.

 

Nadie sabe el por qué de su quebranto

ni porqué lleva furia el dolor de su relámpago,

porqué araña al cielo con cicatrices de espanto

dejando en el paisaje una expresión de estrago.

 

Las sombras de gesto cruel van haciendo trizas

las vestiduras gestadas de su jovial encanto

y la belleza desgarrada por las duras golpizas

yace batida bajo las nubes negras de su manto.

 

Quién sabrá cuántos días durará su pena,

si asomará la sonrisa de su alba en mi ventana

o si mi pena que es a la suya tan ajena

llorará de tristeza con ella otra mañana.

 

 

Nancy Santiago Toro