Posts Tagged ‘poesía’

Frente a la mesa

 

 

 

 

Frente a la mesa

 

 

Nuestra mesa extiende una frontera,

separando a dos seres sin contacto.

A dos mundos frenados por la inercia

en la legítima costumbre del repetido acto.

Languidece la esperanza tras la puerta,

esperando una señal para su entrada;

desnuda, contra el marco, arrojó su fuerza,

tras sentir nuestro golpe de arrogancia.

Amordazamos el tiempo y un te quiero

quedó aplastado entre dos murallas.

Si hubo un espacio, lo llenó el silencio

ensordeciendo nuestras vidas rutinarias.

Hoy adulteramos la periferia del paisaje

con las miradas quietas de añoranzas,

con frases ahogadas de simplezas,

con pasiones ocultas que reclaman.

Se agostó el sonido de amorosas voces;

las cálidas manos dándose la espalda.

Los sueños ya no tienen los colores

que pintaban alegres nuestras mañanas.

Y estamos juntos frente a la mesa.

Abierta la frontera en incómoda distancia,

hambrientos desde los pies a la cabeza

de los manjares que sólo dan vida al alma.

 

 

Nancy Santiago Toro

 

 

 

 

 

 

 

Amigo y amor

 

 

 

Amigo y amor

 

 

Hay un cúmulo de alocadas ansiedades

exhaustas por el peso de un hombre.

Atrapadas en mis ilusas voluntades,

y a la merced rutinaria de su nombre.

 

Una espesa neblina cubre su mente;

un velo oscuro toma asiento en su mirada.

Tan cerca estoy como su aire y no presiente

que soy su amiga con el alma enamorada.

 

Sí, la amiga que él busca de repente

cuando hasta el sol es pura cachetada.

Compañeros de vida y aún no siente

que por él he sido hasta brisa anticipada.

 

Soy la que alienta la palabra indiferente

cuando su vida tambalea como hoja en rama.

Y soy la risa que en enérgica corriente

es mi beso que en su boca se derrama.

 

Él es el amor de todo mi universo.

Yo la marea azul del cielo en su mirada.

Él es mi sentimiento escrito en cada verso,

y yo la hoja escrita que quedará olvidada.

 

Un día seré la voz del otoño en su primavera

con sus largos caminos recorridos de veranos,

y a la vez él será en mí, la nieve pasajera

que rodará silente por mis entumecidas manos.

 

Y sin saber que lo amé una vida entera,

vivirá como río rodando en otros brazos,

y yo seré la amiga, la que antes era,

siempre el mar recogiendo sus pedazos.

 

 

Nancy Santiago Toro

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tu llamada

 

 

 

 

Tu llamada

 

 

Mis pasos cansados solían vagar

por valles oscuros de soledad.

Atrás quedaba mi santo hogar

y el mundo giraba con su frialdad.

 

Rodeaban a mi alma voces mezquinas

que con sus cándidos tonos hasta mi llegaban,

punzaban como las rosas con sus espinas

que entre su belleza se encontraban.

 

Mentiras y agravios hacían su entrada,

y más sola y triste mi alma se hallaba.

Vanidad perversa en las oscuras miradas

me tiraban al suelo y por encima pasaban.

 

Sólo tus manos abrieron el cielo;

llena de luz se abrió tu ventana,

me miraste amoroso, me levantaste del suelo,

y me tocó la dulzura que te engalana.

 

Me dijiste, “eres sólo una oveja perdida

que por un momento no escuchó mis palabras,

pero aquí está Tu Padre para sanar tus heridas,

y no dejaré que ya nadie las abra.”

 

“Entrégate a Mí, seré tu consuelo,

seré la verdad que tanto buscabas,

te llevaré en mis alas, y en nuestro vuelo,

olvidarás las penas que tanto llorabas.”

 

“Dame tus manos, Yo guiaré tus pasos,

te haré descansar, Yo soy tu morada.

Será tu amparo el calor de mis brazos

y guardaré por siempre tu salida y entrada.”

 

Alcé la vista, me perdí en tu mirada.

tu suave sonrisa se posó en mi alma.

Me tocó la fuerza de tu dócil llamada,

pues eres Jesús, quien de verdad me ama.

 

 

Nancy Santiago Toro

 

 

 

 

 
 
 
 

 

Soy

 

 

 

 

Soy

 

 

Soy un intento de mi alma desbocada


acurrucado en el impulso de tenerte.


Soy la sombra que se quedó en ti atrapada


esperando a que tu amor la liberte.

 

 

Soy crepúsculo arropado por tinieblas


intentando alumbrar tus veredas.


Soy el eco que enredado en la niebla


te gritó su amor sin que lo oyeras.

 

 

Soy la espuma juguetona de una ola,


chasquido breve que te bebió a hurtadillas,


y al entregarme súbita a tu arena sola


quedaron mis besos derramados en tus orillas.

 

 

Soy camino que alcanzó tu sendero,


deteniendo las huellas de mis pasos.


Soy las dos sílabas de un te quiero


que soñó ser susurro en tus brazos.

 

 

Soy la lágrima que brotó transparente


aferrada al dolor de mis latidos.


Soy la sangre helada que no siente


mis profundos riachuelos ya dormidos.

 

 

Soy la hoja de tu árbol, deshojada,


enredada en remolinos con mi suerte,


y me rompen los vientos y soy nada


en mi recorrido sinuoso hacia la muerte.

 

 

 

Nancy Santiago Toro

 

 

 

 

 

 

 
 
 
 
 
 

 

 

Volveré

 

 

 

 

Volveré

 

 

 

Volveré como las olas del profundo mar

a abrazar nuevamente tus formadas orillas

y tu ajeno a mi presencia, no sentirás llegar

el frescor de mi beso en tus mejillas.

Y como el sol poniente en el horizonte

volveré a seguir el rastro de tu luna llena

y con la quietud que se afirma el monte

esperaré por tu perdón o tu condena.

Volveré aunque no quieras rescatarme

de este abismo que ha de devorarme,

si tu desdén me empuja a la condena.

Porque sólo tú habrás de sujetarme

al perdón que hoy has de negarme,

por el amor que aún pasa por tus venas.

 

 

Nancy Santiago Toro

 

 

 

 

 

 

 
 
 
 
 
 

 

Tristeza

 

 

 

 

Tristeza

 

 

 

La mañana se levanta en llanto

y en ríos de apatía y soledades

descansa su profundo y triste canto

sobre campos, páramos y ciudades.

 

Nadie sabe el por qué de su quebranto

ni porqué lleva furia el dolor de su relámpago,

porqué araña al cielo con cicatrices de espanto

dejando en el paisaje una expresión de estrago.

 

Las sombras de gesto cruel van haciendo trizas

las vestiduras gestadas de su jovial encanto

y la belleza desgarrada por las duras golpizas

yace batida bajo las nubes negras de su manto.

 

Quién sabrá cuántos días durará su pena,

si asomará la sonrisa de su alba en mi ventana

o si mi pena que es a la suya tan ajena

llorará de tristeza con ella otra mañana.

 

 

Nancy Santiago Toro

 

 

 

 

 

 

 
 
 
 
 
 

 

Amanecer solitario

 

 

 

 

Amanecer solitario

 

 

 

 

Las luces anticipadas en su viaje tibio

besan la fría llovizna de mis ojos abiertos

y se hacen mezcla muda del íntimo delirio

que surca las entrañas de mis sueños inciertos.

 

La suave caricia del seductor aroma

se enrosca al hueco de mi suspiro perdido

y a la deriva, tras el rastro que tu paso toma

vaga sobre lo que despierta y lo que está dormido.

 

Lleva consigo toda la fuerza del sentido

que desgarra al corazón con dolor profundo

al saber que la tenebrosa cara de tu olvido

se asomará tras las ventanas del mundo.

 

Mas si a tu aire llegara mi suspiro plañido,

respira mi ausencia en tu recuerdo añorado

y detén tu paso en el mundo con un giro

justo en el camino que te lleve a mi lado.

 

Entra con el sueño que reposa en la mañana

como un ángel audaz, prófugo y visionario

y así no volverán a tocar los días en mi ventana

con la tristeza de este amanecer solitario.