Cada quien con su sombra

Spread the love

 

 

 

 

Cada quien con su sombra

 

 

 

 

 

 

Si acaso vienes con lamento

de orfandad amante,

tras haber perdido con pies y manos

la trascendencia sintomática

de tus quiméricas conquistas.

Si por casualidad te encuentras

en la metrópolis del silencio

y no logras oír la voz torcida de tu vanidad,

la que alguna vez incrustando la condena del juez

contra la mía, rugió detrás de tu carita de ángel

el irónico contraste del demonio.

 

 

Si con varonil despecho apareces ante mí,

sordo y ciego de amor y odio,

aborda el cortejo que me diste,

mas no abras la muerte de su ayer en el aire,

con algo de vida regresa al lugar de su entierro

y mira al timorato que fracturó con besos,

al moralista que degolló

con el filo de la palabra celestial,

obsérvate, como el virtuoso

predicador ensangrentado

en un cementerio de nombres sin sonido,

huyenyo lejos de las intrigas de tu religión.

 

 

Te recomiendo que allí seas el director

de tu conciencia, de tus delitos, de tu saña

y en la realidad de tu crimen más oscuro,

allí donde te escondes tan bueno,

no pronuncies los apetitos de mi alma

al menos hasta el Día del Juicio.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

2 Responses to “Cada quien con su sombra”

  1. Daniel says:

    Fuerte. Pero es lo que me gusta de tu poesía, la claridad y fuerza que atrapa. Te mando un gran abrazo dulce amiga.

    • admin says:

      Jajaja, con este carácter, no lo puedo evitar. Mira, esto en letras grandes… TE AGRADEZCO UN MILLON, ABRAZOS Y ABRAZOS…

Leave a Reply