Ultimátum

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Ultimátum

 

 

 

 

 

 

Si por ser, soy en rebeldía

insurrecta, desde luego, en frenesí

y mala o buena me encuentro

en el camino un Charlatán de cuerpo entero,

me agrego el pecado caprichoso y colosal

de partir en dos o en tres

el canallesco caminito del tipejo.



Con la urgencia del viento más severo

me sumo el crimen, sin piedad,

que acaba con su vicio de jugar con fuego

y por jugármela, de igual a igual,

cruda, sofocante y eficaz

en los extremos que me sobran

lo coloco a fuego lento en el infierno,

a puerta cerrada y sin ventanas.



Para  culminar su papel

de engatusador en llamas

lo remato en el crematorio del olvido.

Solo por saberlo calcinado

en la tajante fosa de mi total indiferencia

y en el último momento de cantar victoria

con la concluyente y explícita mirada

que termina de enterrar al muerto,

me volteo a sangre Fría,

sin poder evitar la Siniestra carcajada,

cuando me apetece reírme mucho, Escalofriante.

Y con el glacial ultimátum de la tumba

en la clausura, exactamente,

elijo el largo viaje del invierno.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

2 Responses to “Ultimátum”

  1. Daniel says:

    Después de leer este poema, sé que quedó bien cocido, jejeje. Un gran abrazo mi estimada amiga.

    • admin says:

      Jejeje, bueno me dicen que quedó más negro que la oscuridad y claro eso fue después de explotar como una bomba atómica, jajaja. Ya te extrañaba querido amigo, gracias por tu siempre compañía.

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